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Activarse o no, esa es la cuestión

Pad, hashtag, wiki, hack, P2P, trending topic, streaming… si a usted toda esta jerga no le suena a marciano, quizás es porque ya forma parte de uno los innumerables colectivos ciudadanos que tejen redes ciberactivistas para tratar de cambiar las cosas. Pero si su lucha se concentra íntegramente en las calles, no importa, sumergirse en este mundo tecnológico no es tan complejo como a priori aparenta su caprichosa neolengua. Tras estos nombres hay herramientas de fácil manejo que le permitirán autogestionar procesos, colaborar en red, tomar sus propios medios, incidir en el poder y retomar espacios públicos, que nunca nos dejaron de pertenecer.

Herramientas o ‘armas’ (en el buen sentido de la palabra) con las que ejercer una legítima desobediencia civil para pasar a la acción y transformar nuestras realidades. Esta sería la principal conclusión del taller de activismo SocialTIC que vivimos en el Medialab-Prado Madrid a mitad de mayo, en el que nos acercamos a luchas paralelas que utilizan las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) para parar desde desahucios, hasta privatizaciones sanitarias; sensibilizar sobre las ‘verdades’ del exilio laboral, o denunciar especulaciones finacieras y esclavismo en pleno siglo XXI; o, en su cara más amable, tratar de reconstruir colaborativamente otro mundo posible.

Porque sus señorías ya no pueden ignorarnos tan fácilmente, como demostró la Plataforma de Afectados de la Hipoteca (PAH) en sus ya famosos escraches (más neolengua de la Argentina post Videla). Acciones con las cuales han logrado visibilizar las reclamaciones de personas afectadas por los desalojos frente a la criminalización del sistema. Porque para defender el derecho a la salud, no basta hoy en día con saber utilizar el bisturí, sino que hay que armarse de plataformas ciudadanas (de pacientes y no clientes) que mantengan en la cresta de la ola la Marea Blanca que contrarreste a quienes dicen que la Sanidad Pública está curando por encima de nuestras posibilidades. Porque no nos vamos, nos echan, y esta fuga de cerebros ahora la pueden contar sus propias víctimas gracias a mapas en masa como los de Juventud Sin Futuro . Y porque la lucha salta de las asambleas a las casas, de las redes a las calles, para continuar aprendiendo a compartir el código 15M que nos ayude a reclamar que nos devuelvan nuestros espacios, como demostrara Toma Tu Ágora en la celebración del segundo aniversario del movimiento.

Pero había vida, lucha, organización y esperanza mucho antes de mayo de 2011… e incluso de Internet. Hay quien habla de V de Vivienda, o quien señala al movimiento altermundialista (aún vivito y coleando), la okupación de centros sociales, o la solidaridad con países empobrecidos que despertó la Plataforma 0,7%. Sea como fuere, un tejido asociativo que se vio fortalecido con la actuación de algunas ONG(D), que también sembraron la semilla del cambio. Organizaciones que nos demuestran que sí se puede lograr un Tratado Internacional de Armas si hay trabajo común y la sociedad se lo exige a sus gobiernos. Similares mimbres que están permitiendo tejer una necesaria Tasa Robin Hood, ya aprobada por países como España, aunque el verdadero quid de la cuestión es que se destine lo recaudado a rescatar nuestros derechos (y no nuevamente a sus bancos). También campañas como Ropa Limpia hacen que nos rasguemos las vestiduras por un consumo consciente y responsable, para que nunca más tengamos que volver a ser cómplices de tragedias como las de Bangladesh. Pero asimismo para que el activismo no sea solo cosa de mayores, e implique participación para desterrar la homofobia desde la infancia, como tratan de lograr iniciativas tecnológicas como Cibercorresponsales.

El gran desafío ahora es que todo este conocimiento compartido forme parte de ese procomún glocal (sí, más términos de esa neolengua que marcan tendencia). En ese imaginario es donde ganan fuerza proyectos transmedia como la #GlobalP2P (Wikisprint), remezclas hackers de Latinoamérica y Europa para liberar el código universal del activismo.

Todo está en fase beta, en construcción permanente, en redes transfronterizas y distribuidas que tratan de unificar las luchas. Porque como demuestra ahora el pueblo turco, la chispa del cambio social recorre el mundo.

Mapa #GlobalP2P via @bernardosampa

Mapa #GlobalP2P via @bernardosampa